El comienzo del cine sobre discapacidad

6 Ene

Y para el día de Reyes…un nuevo post sobre Discapacidad en el Cine. Como ya os comenté en el anterior, intentaré a lo largo de diferentes post ir desgranando los conceptos y aspectos claves en toda la evolución de la discapacidad en el cine, desde sus inicios hasta la actualidad. Dicho esto, ¡vamos al grano! ¿Vosotros sabíais cómo surgió la discapacidad en el cine?

Para entenderlo tenemos que remontarnos a las películas que se produjeron en años precedentes a la primera Guerra Mundial, época en la que el cine se caracterizaba por un singular optimismo y sentimentalismo. Sin embargo el comienzo de la guerra cambió completamente la cara, hasta entonces sonriente, que presentaba el cine en todo el mundo. La producción europea sufrió un fuerte parón, y Estados Unidos se convertían en el peso pesado indiscutible de la producción cinematográfica marcando desde entonces una fuerte diferenciación.

De ese crisol de películas que dieron la bienvenida a los aficionados al cine surgieron los verdaderos principios del cine sobre la discapacidad.

La discapacidad psíquica fue un concepto más tardío, del que os iré hablando en posteriores artículos. En este momento fue la discapacidad física el punto más explotado por muchos realizadores americanos y europeos debido en especial a la problemática social existente: la mendicidad. Existía un altísimo número de mendigos en ciudades como Nueva York, en su mayoría con discapacidades físicas, o en algunos casos fingiendo tener alguna con objetivos lucrativos.

Mientras la policía Newyorkina, comenzó una campaña en 1896 en contra de todo aquel mendigo que se hiciera pasar por discapacitado, los realizadores de cine, que en muchos casos se beneficiaban de los fenómenos sociales en curso, no tardaron mucho tiempo en utilizar y adaptar esta problemática a sus guiones. Así, en Agosto de 1898, un grupo de aficionados al cine, visionaron en una sala de New York, la película que marcaría el nacimiento del cine sobre discapacidad: “Fake Beggar” (Falso Mendigo). Su director, Thomas Edison, presenta en tan solo cincuenta segundos de duración una de las tendencias más reprochables en el cine sobre discapacidad, el humor.

Las personas dedicadas a la mendicidad eran percibidas por el resto de la sociedad como molestias públicas, hasta el punto de que en ocasiones se llegaba a desear incluso su persecución, dejando de lado el hecho de que sus discapacidades fueran o no reales. La insistencia de las películas en representar a todos los mendicantes discapacitados como falsos aumentaba los miedos de los que veían así a los mendigos. Así, se podría decir que de alguna manera el cine propició los primeros estereotipos y prejuicios hacia este colectivo.

Sin embargo, aunque el cine incluyera su primer argumento sobre la discapacidad en 1898, no se puede decir que dicha temática entra en el cine totalmente hasta la llegada de los héroes de guerra, tema que trataré en próximos posts.

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